Cuerpo perdido, que en la diáspora navega,
de tu África remota, fértil cuna,
expresión inconsciente, sin fortuna,
de la estirpe fantástica que se aleja.
Si el humano en el bestial se conjuga,
el portento en sí mismo, bello y fuerte,
en poema de vida, no de muerte, la
visión social, brutal, tu ser zugra.
Del lino oscuro, que al desdén no teme,
este hombre que en sus brazos
al país lleva, al mundo vasto y su
eternal querella; Africanos Andaluces,
a quien se estrema
el crisol moro; pues, la mente sana,
en vos es oro vivo, llama ardiente:
¡TODO el fulgor que en UNO se presenta!
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