La Vigilia de las Sombras
Entre el crujido del carruaje y el silencio del asfalto,
Donde el café se enfría bajo la luz de la lámpara de gas,
Medimos la existencia en cucharaditas,
Esperando el veredicto de las pálidas estrellas.
No busques la respuesta en el abrasador mediodía,
Porque la luz es un espejo que solo refleja la cáscara.
El secreto mora donde el hueso se encuentra con el vacío,
En el intervalo entre el deseo y el espasmo.
Porque, al final, ¿qué es un poeta sino la NOCHE?
Una botella rota que aún conserva el perfume del caos,
La voz que susurra cuando el mundo enmudece,
Y la sombra que se extiende para medir la eternidad.
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