quarta-feira, 4 de março de 2026

EL DÍA...

 

EL DÍA QUE QUEDÉ COMPLETAMENTE ABIERTA

Hola, mis queridas amistades, aquí estoy de nuevo para relatarles un poco más de mí. Yo soy Pamela, travesti, 25 años, blanca, soltera y con un carajo de unos 25 cm siempre activo cuando hace falta. Soy un ser humano igual a ustedes y, con una diferencia de muchos que leen aquí, soy activa y también pasiva; por eso tengo mis días en los que deseo ser una hembra y que me follen mucho el culo.

Uno de estos días de la semana pasada, me desperté con una calentura tremenda, mi carajo duro saliéndose de la braga y sentí unas ganas tremendas de ser enculada. Eran apenas las 7:00 de la mañana y no sabía a cuál de mis amigas recurrir a esa hora; seguramente todas dormían y yo necesitaba mucho sentir un carajo dentro de mi culo, de lo contrario me volvería loca.

Me vino a la cabeza mi vecino Jair, un joven de unos 19 años, blanco; no tenía un cuerpo aventajado y su carajo debía ser pequeño, pero como dicen, a falta de pan, buenas son tortas, y él ya me había tirado varios lances. Él ya me había dado su número de teléfono varias veces, lo busqué, lo encontré y lo llamé. Jair, al saber que era yo al teléfono, se quedó hasta sin voz; le pedí que se calmara y viniera a mi casa si no le molestaba. Vino de inmediato y abrí la puerta totalmente desnuda, le tiré la llave para que abriera el portón y me fui a mi cuarto a esperarlo.

Jair entró, vino al cuarto y le pregunté si quería follarme el culo. Yo desnuda en la cama, él se quitó toda la ropa y vino cariñosamente a acariciarme las nalgas; fue pasando saliva y comenzó a penetrarme con su verga de tamaño medio. Él metía con ganas, pero yo no conseguía sentir mucho placer; aun así, dejé que me diera tranquilo en el culo y se corriera dentro de mí. Me agradecía tanto que hasta me dio vergüenza, pero mi fuego e intensidad no se pasaron. Él se vistió y se fue a su casa, y yo me quedé allí con el culo palpitando, loca por ser follada de verdad.

Creo que alguien que está leyendo sabe lo que es sentir el deseo de entregarse rico a un hombre de carajo grande, grueso, algo que me saca de quicio. Me acordé de mi amiga transexual que también tiene un carajo grande y que debía ser rico tenerlo dentro de mí. Llamé a Ligia y le expliqué lo que me pasaba; de inmediato me dijo que vendría a mi casa y traería a una amiga, colega nuestra, porque si ella no daba abasto, nuestra amiga seguramente lo haría.

Ligia, negra rica, con un carajo grande de unos 23 cm o más, trajo a nuestra amiga Renata, negra, linda; yo no conocía su "dote" y ella ni se quitó la ropa para mostrármelo, me dijo que sería una sorpresa para mí. Ligia se fue quitando toda la ropa y vi su carajo negro de cabeza brillante; se lo mamé un poquito y Ligia el mío. Me quedé de pie, solo encorvando un poco el cuerpo; Ligia lubricó bien mi culo e hizo lo mismo con su carajo y me folló ahí mismo. Qué delicia aquel carajo negro de mi amiga, entrando y saliendo de mi culo, haciéndolo vibrar de deseo. Nuestra amiga Renata ni se quedó en el cuarto para ver a Ligia follarme. Yo gemía y gritaba con su carajo dentro de mí; me sentía una perfecta hembra siendo enculada y me corrí rico mientras Ligia terminaba dentro de mi culo.

Descansamos un poco y Ligia me preguntó si mi fuego se había apagado; le respondí que un poco, pero que faltaba algo más que no sabía exactamente qué era. Ligia llamó a Renata y le dijo que yo era toda suya. Renata se quitó la ropa y vi un tremendo carajo, grande y muy grueso como nunca había visto antes. Sonreí y dije que aquello no entraría dentro de mí jamás; por más que ya me hubieran dado por el culo, aquello me iba a reventar. Renata dijo que me la iba a meter toda y que me haría llorar en su carajo. Pidió poner un paño en el suelo y que me pusiera en cuatro, que era ahí donde me iba a desollar.

Ella ni lubricó mi culo; la lubricación que había era de la leche de Ligia que se había corrido en mí. Apoyó su carajo monstruoso en la entrada de mi culo y fue empujando; yo sentía un dolor fuera de lo normal y grité mucho, pero de nada sirvió. Sentí cuando entró su enorme cabeza y vi las estrellas; poco a poco fue metiéndola con sus movimientos y yo moviendo mucho las caderas para facilitar la penetración. Aun así, seguía sintiendo dolor con sus movimientos de carajo entrando. Renata me dio un cachetazo en la nalga y dijo que eso era lo que yo necesitaba, me llamó vagabunda, su putita, y hundió su enorme carajo dentro de mí.

Me corrí sin tocar mi carajo, tal era mi excitación; ahora ya me movía en su carajo como una perra y lanzaba todo mi cuerpo contra el suyo para sentir su carajo completo dentro de mí. Sentía tanto deseo que empecé a tocar mi carajo, que no se ablandaba, y me corrí una vez más. Renata me sujetó firme por la cintura y se corrió toda dentro de mi culo. Cuando sacó su carajo de mi interior, Ligia tomó un espejo y lo puso detrás de mis nalgas; vi mi culo muy abierto. Sin duda ya no quedaba ni un pliegue; ahora estaba completamente abierta ("arrombada"), pero satisfecha y realizada, por supuesto.

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