Viva Colombia, cáliz de esmeralda,
donde el sol dora piel y pensamiento;
allí la gracia nace en movimiento
y el verbo arde en flor que nunca se aja.
Colombiana es la luz que al alba estalla,
colombiano el pulso firme del aliento:
cuerpo y alma en idéntico ornamento,
belleza que en la sangre se detalla.
Gabriel García Márquez dio a la bruma
nombre, destino y fiebre de eternidad,
y el pueblo fue su libro y su espesura.
Porque en su gente habita la verdad:
amor que canta, historia que perfuma,
y vida que se escribe en claridad.
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