© Gabriel de Ataide Lima. Todos os direitos reservados.
Es plateada, ¿verdad?
¿El amanecer o la luna?
La luna, amarillenta.
No tiene lágrimas...
Espera, no hables
con los muertos.
Allá, al otro lado del camino,
pasa un pequeño y extraño puerto.
¡Qué voz tan espantosa!
Nadie llora,
solo la arpía.
Nenhum comentário:
Postar um comentário