© Gabriel de Ataide Lima. Todos os direitos reservados.
Llegó al mar
y se fue,
El mismo barco se fue,
y lo dejé en mi corazón
pura salinidad.
¿Dónde estaba ella?
Una naranja
eran sus pechos duros,
y tus nalgas
dos faros.
Mi barco hundido
mientras el mar
recita el nombre de
sus doscientos muertos.
Nenhum comentário:
Postar um comentário