Esta piel que el Sol, con arte supremo,
no quiso herir, sino besar con color,
es más que el bronce, o cualquier tema precioso,
para mi ojo, en busca de resplandor.
No es una sombra que la luz acabe o desunión,
sino una luz que se fortalece en sí misma;
Oh Noche de Nieve, en la que la Muerte es vencida
para ser tan bella, sin la ayuda de la Luna.
Si el día brillante se excusa y desaparece,
tu oscuridad se afianza en el misterio,
y en tu rostro la Gracia consume el cielo.
Eres una diosa oscura, con un cuerpo que es imperio;
pues quien en ti asume el nombre del Etíope,
inspira la envidia de la rosa y de todo el hemisferio.
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