Allá arriba en la pared,
cerca del corazón,
una rosa y la silueta
de un hermoso pavo real
cruzando la calle
llorando, pequeñas lágrimas de poliestireno.
¡Una canción!
¡Qué lástima!
¡Una canción!
¡Qué día!
¡Una canción!
¡Es de noche!
Las santas vírgenes
levantando sus faldas
a los trovadores vagabundos
y el buey cantando a
las estrellas...
¡Una canción!
¡Qué lástima!
¡Una canción!
¡Qué día!
¡Una canción!
¡Es de noche!
Al otro lado de la calle
una enorme pasarela,
muerte sin ojos,
el vuelo de flechas.
¡Una canción!
¡Qué lástima!
¡Una canción!
¡Qué día!
¡Una canción!
¡Es de noche!
El gallo cantó
las baladas de Cristo
que don pedro no
Quería escuchar.
¡Una canción!
¡Qué lástima!
¡Una canción!
¡Qué día!
¡Una canción!
¡Es de noche!
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