En la antigüedad, nuestras almas se recuperaban.
Caminando por tierras celestiales
En días de luz y oscuridad
Un niño puro y un alma justa.
Por los caminos de la eternidad
Sin frío en invierno ni calor en verano
En las horas azules del crepúsculo
Nos encontramos en sueños profundos.
Tu cabello oscuro como la noche
Y yo con vestiduras blancas y puras
Juntos nos perdimos en el sueño.
Y nos encontramos en un reino lejano.
¿Qué misterio nos une así?
En un encuentro más allá de la realidad
¿Qué caminos nos condujeron hasta allí?
¿A qué destino hemos sido arrojados?
Que cada paso sea un misterio
Cada encuentro, una revelación
¡Qué viaje de nuestras almas!
Sé eterno, en busca de la redención.
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